
En entrevista con la Revista index, Esteban Moctezuma Barragán, Embajador de México en Estados Unidos, habla de la próxima revisión del T-MEC y el papel de nuestro país en la región.
Hace unos días, el Gobierno de México aseguró que hay señales positivas para el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y destacó que el arranque de las conversaciones técnicas ya representa un avance importante, al considerar que confirma la voluntad de ambas partes de mantener vigente el acuerdo comercial más importante de la región.
El diálogo inicial entre México y Estados Unidos forma parte de una estrategia escalonada que más adelante incluirá encuentros trilaterales. De hecho, en mayo habrá una visita a Canadá para continuar con este proceso.
Aunque está claro que las negociaciones no estarán exentas de diferencias, especialmente en temas como aranceles y sectores estratégicos, uno de los objetivos centrales de México será eliminar cualquier arancel dentro de la relación bilateral, pese a las posturas más proteccionistas que han surgido en Estados Unidos.
¿Cómo ve el escenario actual de la relación entre México y EUA?
Sin duda el escenario de nuestra relación se da en un marco muy objetivo de integración económica y productiva entre México y Estados Unidos. Aquí la clave está en que nuestras economías no compiten, sino que se complementan y yo creo que hay que hacer mucho énfasis en que esta relación es una relación madura, leal, porque otros países cuando se asocian con Estados Unidos buscan de alguna manera reproducir la tecnología, utilizar ciertas variables económicas para favorecer su exportación y México nunca ha hecho eso, México siempre ha sido un socio leal y creo que eso también habla mucho de la importancia de nuestra relación.
Lo más importante del escenario de nuestra relación comercial sin duda es que tiene que garantizar dos cosas, certidumbre que asegure que las empresas tengan un horizonte para su planeación y continui-dad. Creo que estos dos conceptos de certidumbre y continuidad son sumamente importantes, lo mismo es aprovechar esta revisión que no es renegociación para modernizar el T-MEC, es muy importante echar la vista atrás y ver cuando se aprobó el T-MEC, por ejemplo cómo estaba el mundo digital y cómo está hoy, cómo estaba la inteligencia artificial y cómo está hoy, creo que es muy importante ver que así como avanzó la economía en muchos aspectos tiene que avanzar también este acuerdo para tener una arquitectura institucional muy sólida y que sea una arquitectura binacional que precisamente nos dé solución a nuestros problemas y ya incluyendo Canadá trinacional.
¿En qué debería enfocar México su plan de revisión?
Un tema que creo que ha funcionado bien y que debe seguir discutiéndose y modernizándose son los mecanismos de solución de controversias, porque sin duda es lo que le da mucha agilidad a la relación para no tener que acudir a otro tipo de Cortes o mecanismos y esto se logra con diálogos permanentes entre los países. Llevamos ya más de un año hablando. El secretario Marcelo Ebrard, quien es el responsable de la negociación, lleva más de un año hablando con el Departamento de Comercio, con USTR y lo importante aquí es que lo que se negocie, pues no sólo le va a dar certidumbre a las empresas sino también a trabajadores, a consumidore y esto sin dudas es muy importante. Aspiramos a fortalecer las cadenas de valor y hacerlas más confiables.
¿Esta revisión la ve más como algo trilateral o como acuerdos separados?
Nosotros pensamos siempre que Norteamérica es una región que debe de ser fortalecida como tal y esto incluye a Canadá, entonces para México, para nuestra economía, para nuestro Tratado trilateral es muy muy importante que siempre estemos hablando más que de tres países de una región que es Norteamérica, que obviamente incluya a los tres. Obviamente muchas cosas se negocian bilateralmente porque los temas no necesariamente coinciden para los tres países.
Hay temas económicos que le importan mucho a Canadá, por ejemplo, la madera, que es una de sus industrias más importantes. Para nosotros no, para nosotros son muy relevantes otros temas como pueden ser el acero y el aluminio, entonces habrá pláticas bilaterales, pero finalmente para llegar a trilaterales y continuar con el tema como lo conocemos.
¿Cuáles serían los retos para México?
Los retos que se ven en el horizonte son retos que tenemos que entender muy bien, porque estamos entrando en una nueva era, en una nueva era no sólo de comercio sino también geopolítica y esto genera incertidumbre global. Desafortunadamente ahorita el terreno para tomar decisiones es mucho más líquido y por lo mismo es más complejo para las empresas y para la política pública. ¿Por qué? Porque hay tensiones geopolíticas, porque hay una competencia internacional que antes no había y porque precisamente se están reconfigurando las cadenas de suministro a nivel internacional.
Esto, sin duda, favorece a México en su relación con Estados Unidos porque queda muy claro que en Norteamérica es la región más competitiva y que México es una de las piezas fundamentales de rompecabezas de Norteamérica.
En toda la competencia internacional por capital, por productividad, por mano de obra calificada, por cercanía, México tiene un lugar destacado. Entonces ya nos convertimos no sólo en el socio comercial número uno de Estados Unidos sino en el destino más importante de sus exportaciones y eso no es poco decir.
Si México les compra más que Alemania, Inglaterra o Gran Bretaña, España, Italia, Francia, juntos, si México les compra más que Corea del Sur, que Japón, que Taiwán, que Hong Kong, juntos, pues eso habla de la importancia que tiene México y la importancia de que esta economía regional se fortalezca.
Las narrativas negativas contra el Tratado, contra México y contra la asociación que tenemos, no están basadas en datos. Si uno ve los datos económicos, todo implica que es una relación que está creciendo y que su destino es crecer además de manera sana. Tan sólo este año, en toda la incertidumbre que hubo en 2025, crecimos casi el 5% de nuestro comercio. Una vez superadas las negociaciones y la revisión del tratado, lo que podemos observar seguramente será algo muy positivo para la región y para México en particular.
¿Cuál sería su reflexión cuando se amaga con el tema arancelario por parte de EUA?
Creo que es importante ver con seriedad cualquier tipo de declaración del presidente Trump, pues él, a lo largo del año pasado, lo que hizo fue fundamentalmente lo que prometió en campaña. Si ustedes analizan a fondo todas las medidas que tomó, salvo algunas extraordinarias como el tema de Groenlandia o Canadá, todo ya lo había comentado en su campaña. Ahora, viviendo en Washington, uno se da cuenta de que, precisamente, lo que está cambiando es el paradigma del comercio internacional de los Estados Unidos, y por lo mismo afecta a todo el mundo. Lo que veo muchas veces es que en México tomamos las cosas como si todo estuviera dirigido exclusivamente a nosotros, como si la relación de Estados Unidos con el resto del mundo estuviera normalizada y solo tuviera rasgos nuevos y excepcionales con México, y es todo lo contrario.
La relación está cambiando, el paradigma está cambiando, por lo mismo se está afectando el comercio mundial y México está incluido dentro de ello. Ahora, los efectos de las decisiones que se han tomado, a quien menos le están golpeando es a México. Entonces, no quiero decir que México es el que mejor ha salido librado, porque obviamente nos ha castigado el tema, pero sí quien menos presión ha tenido en términos comparativos con el resto del mundo.
¿Cuál es el potencial de la industria manufacturera en Estados Unidos?
Hay un tema muy importante que es el aspecto demográfico. Estados Unidos tiene una población que está envejeciendo y nosotros tenemos una población mucho más joven. Entonces, la capacidad para formar capital humano, mano de obra especializada es para México una enorme oportunidad porque sin duda tenemos mucho que ofrecer. En ese terreno creo que tenemos una gran ventaja.
Además, hay que considerar el futuro de la manu-factura avanzada. Estados Unidos también va a requerir trabajadores, personal, diseñadores y administradores que tengan una visión distinta de la economía. México es un país que tiene una formación industrial, manufacturera como pocos tenemos sobre la cuarta potencia en materia industrial. Entonces, ahí yo veo una ventana muy grande de oportunidad que sin duda nos va a favorecer mucho.
¿Cuál es el papel que debería de tomar, lo que antes era el Cuarto de Junto?
Sin duda creo que la presencia, la voz, el testimonio del sector privado y del sector productivo de México es fundamental. Se hizo una consulta amplia por parte de la Secretaría de Economía. También se hizo una consulta aquí en Estados Unidos y fueron varios los empresarios mexicanos que vinieron a hablar sobre su sector porque los tratados finalmente aterrizan en el terreno del sector productivo y de las empresas. Yo creo que el sector privado mexicano debe de poner sus ojos en el tema de la manufactura avanzada y hacia dónde va la nueva economía en sectores tan importantes como semiconductores, aeroespacial, tecnología y biotecnología, por ejemplo.
En el sector salud hay avances muy muy importantes y la relación con los Estados Unidos puede ser sumamente importante. En el Plan México se han definido los sectores estratégicos, entonces es muy importante que esos sectores muestren esa convergencia, ese enfoque entre el gobierno y empresas mexicanas. Al mismo tiempo puede ver todo el tema laboral, cómo puede haber reciprocidad y una implementación equilibrada del mecanismo laboral de respuesta rápida que ahora lo ha usado mucho más Estados Unidos que México, y el tema de certidumbre jurídica y reglas claras para todos.
¿Quiere agregar algo más?
Solamente comentar que la región de Norteamérica sin duda es la vocación de México. Lo que va a suceder durante todo este año va a permitir que tengamos un futuro en donde no solo compartamos producción, comercio, industria, turismo con Estados Unidos y Canadá, sino también valores.
Es muy importante compartir valores porque para eso se trabaja, se trabaja para una sociedad con valores, no nada más para el crecimiento económico. Entonces para lograr un verdadero desarrollo se requiere tener convergencia en ambas cosas.
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